Desde luego hay que saber perder,pero siempre con clase y un poquito de ironía.
Si la situación hubiera sido al revés no creo que LA SIESA lo hubiera llevado tan bien.
Por otra parte he de reconocer que Gallardón siempre me ha caido bien,todo lo contrario que Doña Cuaresma.
Alguien que va constantemente con una falsa sonrisa en la cara nunca puede ser de fiar.
He dicho.